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La adolescencia es una etapa de cambios, tanto físicos, como emocionales. Es una etapa en la que se desarrolla la propia identidad de la persona y es que, durante este período, el adolescente experimenta diversas situaciones difíciles de gestionar.
Esto termina generando inestabilidad, incertidumbre, sensación de fragilidad y vulnerabilidad.

Se suele decir que los adolescentes viven una etapa de crisis y es que en realidad están pasando por una especie de confusión en cuanto a sus emociones y sentimientos, a la necesidad de satisfacer de manera inmediata las carencias y necesidades que se les generan.
El adolescente muchas veces no tiene claro lo que le está sucediendo, pasa por fases de alegría, tristeza. Pese a ello, si se le confronta, siente que está en posesión de la verdad absoluta.

Es importante que se pueda hablar en casa de lo que está pasando y de lo que el adolescente está sintiendo ya que, de esta manera, se le puede ayudar a entender que lo que le está pasando y sintiendo, puede ser comunicado.
Como padres, no solo nos tenemos que preocupar por el área académica, sino también nos tenemos que preocupar por el área emocional y ver cada “arrebato” como una oportunidad para poder desarrollar la inteligencia emocional.

Durante el periodo de la adolescencia, pueden aparecer los Trastornos de la Conducta Alimentaria como una estrategia del adolescente para sentir que tiene el control sobre sus emociones y en otros casos pueden ser reactivos a la manera en que su cuerpo cambia durante la pubertad.
Sin embargo, los efectos sociales pueden ser adversos ya que incluyen baja autoestima y aislamiento. Además, provocan graves problemas de salud que pueden convertirse en una amenaza para la vida.

 

¿Cómo darnos cuenta?

 

No suele ser inusual que los adolescentes cambien sus hábitos alimenticios de vez en cuando.
Algunos adolescentes experimentan con un estilo de alimentación diferente o inclusive siguen una dieta. Sin embargo, existen determinados cambios que pueden llegar a darnos cuenta de un posible Trastorno de la Conducta Alimentaria, estos cambios suelen ser dietas de adelgazamiento, aumentar o disminuir significativamente la ingesta de agua, o ir al baño tras las comidas, reducir las cantidades habituales de comida o negarse a comer ciertos alimentos que antes tomaba sin problemas, suelen desarrollar rituales, comer solos, cortar muy pequeño o masticar durante más tiempo.

Hay muchos signos y síntomas diferentes de los Trastornos de la Conducta Alimentaria, pero no siempre son obvios ya que el adolescente hará un gran esfuerzo para ocultar que está padeciendo un Trastorno de la Conducta Alimentaria.

Por otro lado, se pueden apreciar otros síntomas que no se relacionan directamente con la comida, pero sí que se ven en otros niveles, como, por ejemplo, el aislamiento social, mayor irritabilidad, disminución del rendimiento académico o de la capacidad de concentración, autoexigencia, aumento de la actividad física, uso de ropa ancha con la intención de esconder el cuerpo, obsesión y distorsión de la imagen corporal.

Si como padre observa cualquiera de estos síntomas o sospecha que su hijo adolescente puede tener un Trastorno de la Conducta Alimentaria, hable con él o ella de manera cariñosa y sin confrontaciones, además es importante recibir ayuda por parte de profesionales para recibir el tratamiento más adecuado, abarcando el área médica, nutricional y psicológica, así como realizar un trabajo a nivel individual y familiar que le pueda ofrecer un centro especializado en Trastornos de la Conducta Alimentaria.

 

¿Se puede prevenir?

 

Hay que tener en cuenta que la prevención comienza en casa, es importante que se hable abiertamente de las emociones, así como también de los cambios en la adolescencia, recordando que comer o limitar la ingesta no es una manera saludable de afrontar las emociones.

Respete los logros de su hijo adolescente y apoye sus metas u objetivos. Escúchele cuando hable. Busque las cualidades positivas de su hijo, como la curiosidad, la generosidad y el sentido del humor. Recuérdele a su hijo adolescente que el amor y la aceptación de los padres son incondicionales, y que no están basados en su peso o apariencia.

Trastorno Alimentario, Emociones

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